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13 enero, 2025

Contra viento y marea: La mujer que reinventa la ganadería en el Delta

Analía Esperón no es una mujer cualquiera. Su vida es un torbellino de emociones y desafíos, un constante navegar entre la tierra y el agua, las vacas y los barcos.

Criada en el corazón del Delta del Paraná, cuarta generación de ganaderos y tercera de transportistas fluviales, Analía ha tejido una historia de perseverancia, pasión y servicio que trasciende lo cotidiano. Su historia, es un testimonio conmovedor de una mujer que ha desafiado las convenciones y abrazado la vida rural con una fuerza admirable.

Analía describe su vida como «un electrocardiograma con taquicardia». La imagen es perfecta. Su rutina es una mezcla de la tranquilidad del campo y la adrenalina de navegar en medio de las crecientes del río, incluso en situaciones extremas como sortear callejones de fuego o rescatar animales en medio de inundaciones. El dolor de ver a los productores perderlo todo tras una sudestada se mezcla con la satisfacción de brindar un servicio esencial en momentos de crisis. Su trabajo, más que un empleo, es una vocación de servicio que heredó, una mezcla de la tradición familiar y un profundo amor por la tierra y el agua.

La infancia de Analía estuvo marcada por los olores: la mazamorra de su abuela, la bosta de las vacas y el metal de los astilleros donde se construían los barcos. Estos aromas, impregnados de recuerdos y trabajo, son para ella símbolos de su identidad y su pasión. Su camino no fue lineal. Inició estudios de medicina, impulsada por su vocación de servicio, pero el destino, o quizás su propia determinación, la llevó de vuelta al campo y al río. Un momento en la adolescencia, aferrada a la baranda de un barco bajo un cielo estrellado, confirmó su camino: de allí saldría algo grande.

Hoy, Analía es capitana de barco ganadero, delegada de la Sociedad Rural Argentina y ganadora del premio AIME a la Responsabilidad Social Empresaria. Su labor es fundamental para la región, no solo por el transporte de ganado, sino también por su compromiso con la sostenibilidad y la preservación de los humedales. Ella misma reconoce que su trabajo es mostrar un lugar invisible, el Delta medio, con sus miles de hectáreas y sus desafíos ambientales.

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