Impacto de la baja de retenciones
El anuncio del gobierno nacional sobre la baja de retenciones en los principales cultivos, incluyendo la eliminación permanente de algunas para economías regionales, ha generado reacciones entre los productores agropecuarios.

El presidente de la Asoc Rural de Chivilcoy, ing agr Juan Pablo Cileiro calificó la medida como «un gesto importante del gobierno», aunque aclaró que no representa un cambio significativo en la rentabilidad de los productores. Si bien, valora la intención de eliminar gradualmente los impuestos considerados «nefastos», la naturaleza temporal de la baja de retenciones (hasta junio) genera incertidumbre. Cileiro destacó que la entidad que preside junto con CARBAP, lleva años reclamando la eliminación de estas retenciones, denominandolas de «confiscatorias». La sequía agrava la situación, afectando los cultivos de manera desigual («lote a lote»), debido a la escasez de lluvias y los bajos niveles de napa freática. Asimismo, las lluvias frecuentes son cruciales para el crecimiento de los cultivos, y su irregularidad acentúa el impacto negativo de la sequía.
Por otra parte, el ing agr Roberto Ponssa -presidente de la Asoc. de Ing. Agr. de Chivilcoy y Alberti- se se mostró más crítico. Aunque reconoció que la baja de retenciones es un paso importante, cuestionó la afirmación del Ministro Adorni sobre la inmediata recuperación de la rentabilidad. Ponssa argumentó que la rentabilidad del sector agropecuario ha estado influenciada por la alta demanda internacional de proteínas vegetales, un fenómeno global que beneficia a varios países sudamericanos, incluyendo Brasil, que ya superó a Argentina como principal exportador de soja. Con los precios internacionales de la soja fluctuando alrededor de los 360 dólares, y considerando las altas retenciones (alrededor del 26%), la mejora en la rentabilidad es marginal. Además, advirtió sobre la concentración de la actividad agropecuaria, con la desaparición de pequeños productores y la creciente preponderancia de contratistas más grandes.
Ambos dirigentes coinciden en que la naturaleza temporal de la baja de retenciones genera incertidumbre en el sector. La experiencia con medidas impositivas temporarias, como el «dólar soja», ha generado desconfianza. En este sentido, Ponssa enfatizó la necesidad de reglas claras y estables para la producción, criticando la sucesión de medidas impositivas cambiantes que afectan la planificación y la inversión. La sequía, como factor externo, se suma a los problemas internos derivados de los impuestos, generando un panorama complejo para los productores.
