Ensayo sobre la ternura: Conmovedora, emotiva, empática
El Portal del Tango se ha convertido en un espacio sagrado para la memoria. Cada domingo, con localidades agotadas, se presenta «Ensayo sobre la Ternura», un biodrama que nos envuelve en un viaje conmovedor a través del tiempo, despertando emociones profundas y compartidas.

La obra del teatro La Cueva, es un íntimo y emotivo relato, no recurre a personajes ficticios. Los actores, con una valentía desgarradora, se desnudan ante el público, compartiendo sus propias vivencias, recuerdos de infancia, y momentos que han marcado sus vidas. Es un viaje introspectivo, donde un simple aroma, un sabor familiar, un perfume lejano, despiertan recuerdos olvidados, latentes, que nos conectan con la esencia misma de la existencia. Las risas y las lágrimas se entrelazan en una experiencia catártica, donde la vulnerabilidad se transforma en una poderosa fuerza unificadora.
La puesta en escena, en el acogedor espacio del Portal del Tango, crea una atmósfera mágica de cercanía e intimidad. La conexión entre los actores y el público es palpable, intensificando la experiencia emocional. La directora y el equipo creativo han logrado recrear un ambiente que evoca la calidez de los hogares de antaño, transportándonos a un pasado lleno de nostalgia y afecto.
Pero «Ensayo sobre la Ternura» no es solo una retrospectiva personal. Es un viaje a la memoria colectiva, explorando los lazos familiares y las experiencias compartidas que nos unen como seres humanos. Cada historia individual se convierte en un espejo que refleja nuestra propia humanidad, generando una profunda empatía con los personajes y sus vivencias. La obra nos invita a reflexionar sobre la vida, el amor, la familia y la importancia de los vínculos que nos sostienen.
La respuesta del público ha sido unánime y conmovedora. Tras cada función, los espectadores comparten sus propias experiencias, abrazándose, emocionándose, recordando. Las lágrimas fluyen libremente, un testimonio del impacto emocional de la obra. El éxito radica en la autenticidad y la emoción que transmiten los artistas, demostrando que la magia del teatro reside en la conexión genuina entre el actor y el espectador. Es una experiencia vital, un viaje a la memoria que nos conmueve hasta lo más profundo del ser. Una obra que no se olvida fácilmente.
Asimismo, no sería la conmovedora experiencia que es sin la dedicación y el talento de un equipo excepcional. Detrás de cada escena, cada emoción, cada recuerdo compartido, hay un grupo de artistas que han entregado su corazón a este proyecto.
En escena, un elenco brillante da vida a las historias íntimas y personales que conforman la obra. Cada actor y actris con su propia trayectoria y sensibilidad, contribuye a la riqueza. Sus interpretaciones de Gustavo Berro, Alberto Giuliano, Carolina Krasniaski, Laura Lemme y Soledad Lofredo auténticas y conmovedoras, nos transportan a diferentes épocas y realidades, creando una experiencia profundamente humana y empática.
La dirección de Carla Tomasini ha sido fundamental en la creación de esta atmósfera única. Su visión artística ha guiado a todo el equipo, moldeando la obra y logrando una conexión profunda entre los actores y el público. Su sensibilidad y capacidad para conectar con las emociones del elenco han sido clave para el éxito de la puesta en escena.
Franco Sacco Rossi, con su asistencia, ha contribuido silenciosamente pero esencialmente al buen funcionamiento de la obra. Su labor detrás del escenario garantiza que todo fluya con armonía y precisión, permitiendo a los actores concentrarse en su interpretación.
La obra también reconoce la generosidad de Gabriel Sosa, quien ha brindado un espacio único e íntimo para la presentación de «Ensayo sobre la Ternura».
Finalmente, la pluma de Samantha San Romé, autora del libro «Un lugar en el mundo» del cual se extraen los textos, ha tejido la trama emocional de la obra. Su talento para expresar la complejidad de las relaciones humanas han sido importantes para la creación de este viaje conmovedor a la memoria. Y la dedicatoria a Pablo Di Renzo, un homenaje a su visión inicial, impregna la obra con un sentido especial de recuerdo y homenaje.
