24 años estampando el futuro de la apicultura
Julián, representante de la pyme platense Mali, regresó a Chivilcoy, consolidando una relación comercial de larga data con la región.

Su visita no es solo para atender a clientes existentes, sino también para explorar nuevas oportunidades en una zona donde, según sus propias palabras, «tengo muchos clientes en Chivilcoy». La visita, sin embargo, trasciende lo meramente comercial, convirtiéndose en un reencuentro con amigos y un espacio para el intercambio de experiencias entre colegas.
Mali, con 24 años de trayectoria en el estampado para apicultura, ha sido testigo del crecimiento del sector. Julián recordó con nostalgia las primeras exposiciones, donde los apicultores compartían espacio con otros productores: «en general eran las exposiciones tipo rural, completa, pato, gallina, y en el medio estábamos los apicultores». Esta participación en eventos regionales ha sido clave para la consolidación de la empresa.
La experiencia de Julián en la apicultura es de larga data, heredada y cultivada desde su infancia: «lo primero que todo fui apicultor». Esta base le permitió luego especializarse en el estampado, una actividad que aprendió de su mentor, San Mauro, quien marcó un antes y un después en su trayectoria profesional.
El mensaje de Julián a los nuevos apicultores es claro y conciso: «Que se larguen». A pesar de las fluctuaciones climáticas y las oscilaciones del mercado, la apicultura se presenta como una actividad “muy linda” y “rentable”.
Presencia Nacional e Internacional
Mali comercializa sus productos a nivel nacional e internacional, llegando incluso a Paraguay y Bolivia. Sin embargo, la coyuntura económica actual presenta desafíos: «Complicada, no nos favorece el cambio, nuestros productos han encarecido». A pesar de las dificultades, la empresa mantiene su presencia en el mercado gracias a la fidelización de sus clientes. Este desafío en el mercado internacional refleja la compleja dinámica de la apicultura en un contexto globalizado.
