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29 agosto, 2025

Fortalecer la sanidad vegetal, su producción y trazabilidad para proteger las especies nativas

En el Día Nacional del Árbol, Senasa destaca el rol de su Programa de Sanidad de Material de Propagación, Micropropagación y/o Multiplicación Vegetal.


En el Día Nacional del Árbol, que en Argentina se celebra cada 29 de agosto, el Senasa invita a reflexionar sobre la importancia de la forestación, y la protección de las especies arbóreas que forman parte de nuestra identidad y patrimonio natural.
A nivel internacional, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) impulsa la concientización mundial sobre la importancia de proteger las plantas para combatir el hambre, reducir la pobreza y fomentar el desarrollo económico. Enfatiza además que las plantas son esenciales para la vida debido a que generan el oxígeno que respiramos.
En esa línea, el Senasa pondera los beneficios que brindan los árboles: absorben el CO₂, lo que contribuye significativamente a reducir la concentración de gases; regulan la temperatura en áreas urbanas. Pueden disminuir la temperatura del aire entre 2 y 8 °C, ayudando a combatir el efecto de calor urbano generado por el concreto; y mejoran la calidad del aire. Filtran contaminantes como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, ozono y óxidos de azufre, además de partículas finas como polvo o humo.
También generan hábitats y alimentos para otras plantas y animales; Proporcionan alimentos, madera, energía esenciales para poblaciones rurales y urbanas; ayudan a reducir inundaciones y la erosión del suelo; y regulan el ciclo del agua y protegen los recursos hídricos evitando la desertificación y degradación del suelo.
La Argentina cuenta con una amplia diversidad de árboles nativos que enriquecen su geografía. En el norte, se destacan especies como los lapachos, de flores rosadas o amarillas, que embellecen las ciudades y forman parte de bosques subtropicales junto a quebrachos y algarrobos, fundamentales para las comunidades rurales y para el equilibrio de los ecosistemas chaqueños y áridos.
En la región pampeana y central, los espinillos representan una especie resistente, asociada tanto a usos ornamentales como a la restauración de ambientes degradados. Hacia la cordillera patagónica, especies como las lengas y otros Nothofagus constituyen la base de los bosques templados australes, mientras que el pehuén o araucaria araucana, emblema de la Patagonia andina, posee además un valor cultural, alimenticio y ancestral para los pueblos originarios.
Cada una de estas especies refleja la riqueza biológica de nuestro territorio y la necesidad de protegerlas frente a amenazas fitosanitarias que pueden comprometer su regeneración y permanencia. En este sentido, el Senasa, a través de su accionar en viveros y en el control de movimientos de plantas mediante el Documento de Tránsito Vegetal electrónico (DTV-e), cumple una función estratégica en la prevención de plagas y en la promoción de un desarrollo sustentable del sector viverista y forestal.
El Programa Nacional de Sanidad de Material de Propagación, Micropropagación y/o Multiplicación Vegetal del organismo nacional es una herramienta clave para cuidar la producción, trazabilidad y sanidad de los viveros que abastecen al sector forestal y ornamental en todo el país.
“Cumple un rol central en la prevención y control de plagas que pueden afectar la producción y el ambiente, asegurando que los viveros trabajen bajo condiciones fitosanitarias adecuadas. Esto adquiere especial relevancia cuando se trata de especies autóctonas, cuya conservación y propagación resultan esenciales para la protección de los ecosistemas y el fortalecimiento de corredores biológicos que sostienen la biodiversidad”, afirma Hernán von Baczko, coordinador del Programa.
Entre las especies nativ…

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