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14 septiembre, 2025

Romper el tabú para salvar vidas

En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio (10 de septiembre), la Lic. Soledad Martínez nos invita a derribar mitos que dificultan la ayuda a quienes más lo necesitan.

«El suicidio no es un acto impulsivo, sino la única salida que una persona encuentra a un problema o malestar que está padeciendo», explicó la Lic. Martínez. «Es un dolor psíquico tan intenso que impide reflexionar y encontrar alternativas».

Por eso, es fundamental romper el tabú y hablar abiertamente sobre el suicidio. «El silencio no protege, al contrario, aísla a quienes sufren», enfatizó la especialista. «Hay que habilitar y habilitarnos a una escucha atenta, sin juzgar, intentando sostener al otro».

Todos tenemos herramientas para afrontar situaciones difíciles, pero ¿qué pasa cuando el dolor psíquico es tan grande que las sobrepasa? «Es como tener un dolor de cabeza insoportable que te impide pensar», comparó la Lic. Martínez.

Por eso, como sociedad, tenemos la responsabilidad de alojar, escuchar y estar atentos a las señales de quienes sufren en silencio. «No es que una persona decide quitarse la vida de repente. Es un proceso de sufrimiento psíquico prolongado», advirtió.

Hay otras salidas, hay herramientas que se pueden construir para afrontar el dolor.

Derribando mitos
«El suicidio es hereditario»: En realidad, se transmite más por imitación de conductas que por genes.
«Quien lo dice no lo hace»: La mayoría de las personas que expresan su deseo de morir lo intentan.

Indicios
Hay muchos indicios, algunos directos y otros indirectos:

  • Retraimiento social.
  • Pérdida de apetito.
  • Frases como «nada tiene sentido» o «mejor me moriría».
  • Cambios bruscos de conducta.
  • Despedidas inusuales.
  • Expresión directa del deseo de morir.

Ante estas señales, es importante indagar, preguntar y ofrecer soluciones. «Uno solo no puede hacer mucho, pero puede aconsejar buscar ayuda profesional, iniciar terapia o incluso consultar a un psiquiatra», remarca la Lic. Martínez.

«Es fundamental trabajar en terapia para construir herramientas que permitan afrontar situaciones difíciles, evaluar que siempre hay salidas y pedir ayuda sin sentirse vulnerable».

La Lic. Martínez destacó que los hombres suelen reprimir sus emociones, lo que dificulta la detección y el abordaje del problema. «Se les ha enseñado que deben ser fuertes y no mostrar sus sentimientos, lo que les impide reconocer que necesitan ayuda».

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