CAZMA detecta rótulos apócrifos y entrega más de 1000 carnets oficiales
La directora Silvia Cirello explicó que la Dirección de Control Agroalimentario, Zoonosis y Medio Ambiente (CAZMA) se basa en tres ejes fundamentales: calidad alimentaria, zoonosis y medio ambiente.

En el ámbito de la seguridad alimentaria, el equipo cerró el 2025 con un logro destacado: la entrega de alrededor de 1.100 carnets oficiales de manipulación de alimentos, un número que llena de orgullo a la institución, ya que Chivicoy es el único municipio del país que ofrece el curso en dos modalidades: presencial y virtual.
Las capacitaciones se dictan mensualmente, y la modalidad online permite acceder a ellas desde cualquier punto del territorio nacional. La entidad está registrada en el Ministerio de Desarrollo Agrario bajo el número DIPA 168, lo que garantiza la validez oficial del carné, que tiene una vigencia de tres años y tránsito federal.
Además de los cursos para manipuladores, CAZMA trabaja con las Pequeñas Unidades Productoras de Alimentos Artesanales (PUPAS), brindando las capacitaciones anuales que necesitan para mantener sus habilitaciones. Otra tarea clave es la revisión del rotulado de alimentos que circulan por la ciudad, en conjunto con la dirección de Habitaciones: se asegura que la denominación de los productos cumpla con el Código Alimentario Argentino, permitiendo nombres de fantasía siempre y cuando se incluya la denominación reglamentaria.
El equipo también verifica el Registro Nacional de Establecimiento y el Registro Nacional de Producto Alimentario de todos los artículos que ingresan por la cabina sanitaria o que se encuentran en comercios locales. Los ciudadanos pueden colaborar enviando fotos de rótulos que les generen dudas al WhatsApp 2346-419337; en algunos casos, la falta de vigencia se debe a procesos de renovación que se realizan cada cinco años, y el equipo informa sobre la situación de cada producto.
Cursos para microemprendedores y estudiantes
CAZMA diseña capacitaciones específicas para jóvenes que desarrollan microemprendimientos –como la venta de choripanes, empanadas o panificados–, enseñándoles a manipular, entregar y cuidar la inocuidad de los alimentos para proteger la salud pública. Estos cursos incluyen una evaluación exigida por el ministerio, y el carné obtenido permite a chicos de sexto año trabajar en locales de comida rápida o ferias durante las vacaciones.
También hay colaboración con la Escuela Agraria: el año pasado, los estudiantes realizaron análisis de trichinela espiral y digestión enzimática artificial, contando con muestras de carne que presentaban el parásito. El contacto práctico con el trichinoscopio permitió que los jóvenes conocieran de cerca el proceso, y todos los años se guardan muestras para que los alumnos puedan trabajar en contraturno.
Alertas sobre jabalí y control de cerdos
Cirello destacó la importancia de controlar la carne de jabalí, ya que su población está en crecimiento desmedido y el gobernador ha autorizado su caza. Aunque no es un cerdo doméstico, este animal puede albergar trichinela espiralis, por lo que requiere un tratamiento específico con más tiempo y reactivos. Es fundamental acercar el diafragma –parte con alta irrigación sanguínea donde se detecta fácilmente el parásito– para su análisis. Si el jabalí fue cazado en La Pampa, su carne debe ser calcinada, por lo que no se puede utilizar para hacer chacinados o salazones.
En el caso de cerdos domésticos, el control corresponde al Ministerio de Desarrollo Agrario y al SENASA, quienes verifican si el criadero está inscrito en el RENSA y realizan seguimientos del grupo de animales criados juntos.
Alcance nacional y vigilancia para 2026
Los 1.100 carnets entregados no solo corresponden a residentes de Chivicoy o su partido, sino que llegaron personas de todo el país –desde Bariloche hasta Misiones, pasando por Salta y Jujuy–, atraídos por la difusión en Facebook o por recomendaciones. Incluso empresas transportistas han accedido a los cursos para sus equipos.
Para 2026, el foco está en la revisión de locales y productos como chacinados, quesos y aguas. Ya se han detectado rótulos apócrifos que utilizan numeraciones de habilitaciones legítimas de empresas locales o de otras localidades, trabajo que permite defender a los productores nacionales que cuentan con toda la documentación en regla.
