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20 enero, 2026

En Santa Cruz vuelven a ensayar maíz en zona atípica con materiales de ciclo corto

Con riego controlado y selección de híbridos adaptados, el INTA busca generar forraje y grano para reducir la dependencia de insumos de la región núcleo.

Maíz bajo riego en la Patagonia austral: una apuesta por la autonomía productiva.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Santa Cruz reanuda los ensayos de maíz en la provincia, evaluando híbridos de ciclo corto y precoces como alternativa productiva frente a la escasez forrajera, la variabilidad climática y la necesidad de disminuir la dependencia de insumos que llegan desde otras regiones del país.

Los trabajos se desarrollan bajo riego en la Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz y en puntos estratégicos como Perito Moreno, Gobernador Gregores, Puerto Santa Cruz, Comandante Luis Piedrabuena y Río Gallegos, como continuación de una línea de investigación que ya tuvo antecedentes en 2016 y 2017 en Los Antiguos y Perito Moreno.

«Después de esa experiencia, que tuvo resultados mixtos, el tema quedó frenado, pero los avances en Río Negro y Chubut reactivaron el interrogante: si en esas provincias funciona, ¿por qué no en Santa Cruz?», explicó Santiago Toledo, coordinador de Investigación de la EEA Santa Cruz.

En la actualidad se evalúan once híbridos: siete provenientes de la red nacional Maizar y cuatro aportados por la empresa francesa Laboulet, desarrollados específicamente para ambientes fríos. Estos materiales tienen un requerimiento reducido de grados día, permitiendo completar su ciclo en alrededor de 120 días (frente a los 150-180 días que demanda el maíz tradicional), con siembra en noviembre y cosecha en marzo.

«La heliofanía patagónica es clave: hasta 15 horas de luz diaria en verano acortan el ciclo, además de que contamos con muy pocas plagas», detalló Toledo. Los ensayos cuentan con riego suplementario de 200 milímetros anuales, sumados a los 500 milímetros naturales, y un manejo intensivo de fertilización: 150 kilos de fósforo a la siembra y 200 kilos de urea en los estadios V4 o V6.

Los resultados preliminares son alentadores: en Chubut, uno de lo uns materiales alcanzó 30 toneladas por hectárea de planta entera y se esperan rendimientos de grano entre 3.000 y 5.000 kilos por hectárea. Sin embargo, la temperatura es un factor determinante: la media anual de 5,5 grados en Santa Cruz (frente a más de 7 en Chubut) impacta directamente en el desarrollo del cultivo.

El objetivo no es la producción extensiva, sino cubrir necesidades estratégicas: Santa Cruz cuenta con dos millones de ovinos y 150.000 vacunos, y en épocas de sequía la escasez de forraje es crítica. «El maíz podría ser una opción para el consumo local y la elaboración de alimento balanceado, reduciendo la compra de insumos desde la región núcleo», sostuvo Toledo.

Si los resultados se consolidan, el cultivo podría convertirse en una herramienta clave para fortalecer la autonomía forrajera y productiva del sur argentino en un escenario de cambio climático.

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