«Prevención y vacuna son claves para controlar la Fiebre Hemorrágica Argentina»
El secretario de salud, Dr. José Luis Neme, detalló las características de la fiebre hemorrágica argentina –enfermedad que se registra en el país desde 1948– y otras patologías zoonóticas que afectan a trabajadores rurales y personas que acceden a zonas de riesgo, destacando que la prevención y el uso de la vacuna disponible son las estrategias más efectivas para evitar complicaciones o decesos.

Según el Dr. Neme, la enfermedad fue estudiada por especialistas de la Facultad de Medicina de la UBA y de Harvard, quien la categorizó como fiebre hemorrágica argentina. Se trata de una zoonosis transmitida por el roedor Calomys musculinus (conocido como «ratón maicero»), que expulsa el virus en heces, orinas y mediante aerosolizaciones de estas sustancias.
Los primeros síntomas incluyen enrojecimiento del rostro, congestión conjuntival, inflamación de ganglios y fiebre, similares a una gripe. Mientras en algunos casos la enfermedad resuelve en 15 días, en otros puede progresar a formas graves con hemorragias masivas.
«Afortunadamente, hoy contamos con la vacuna CANDID-1, que se aplica en forma aislada –30 días antes y después no se puede administrar ninguna otra vacuna–. Es anual y está disponible en el sistema público, en nuestro hospital», explicó el secretario de salud. Para pacientes ya infectados, el tratamiento se basa en suero o plasma de convalecientes.
Neme mencionó el caso de una mujer de 40 años fallecida en Ramallo por la enfermedad, quien no trabajaba en el campo, y destacó que en Chilicoy no hay casos registrados, pero se trabaja intensamente en prevención: «Es fundamental erradicar focos de roedores, limpiar predios y evitar zonas con madrigueras, especialmente para quienes utilizan carpas o acceden a áreas rurales».
Hantavirus: Similitudes y Diferencias
El Dr. Neme también diferenció la fiebre hemorrágica argentina del hantavirus, otra patología viral transmitida por el roedor Oligoryzomys Longicaudatus. El contagio ocurre por contacto con heces o secreciones del animal, o mediante aerosoles en espacios cerrados como galpones; también existe una vía interhumana menos frecuente.
Los síntomas incluyen fiebre, tos, cansancio y decaimiento, y en formas graves puede desarrollarse síndrome cardiopulmonar que requiere internación en cuidados intensivos, con casos de desenlace fatal. «Lamentablemente, aún no contamos con vacunas para el hantavirus, por lo que la prevención es esencial: ventilar espacios antes de acceder a ellos, usar equipo de protección –barbijos N95, guantes y botas– y evitar contacto directo con áreas donde puedan estar los roedores», señaló.
La Importancia de la Prevención
El secretario de salud enfatizó que ambas enfermedades están presentes en el país y su incidencia puede aumentar si no se toman medidas. «La vacuna es la herramienta más poderosa que tenemos para la fiebre hemorrágica argentina, y para el hantavirus esperamos contar con una pronto. En ambos casos, la prevención es lo que mejor resultado aporta: controlar poblaciones de roedores, adoptar medidas de higiene y protección, y estar informados son pasos fundamentales para cuidar la salud de quienes trabajan o acceden a zonas rurales», concluyó Neme.
