Beraza mantiene volúmenes de facturación en 2025 y mira con optimismo 2026
El jefe ejecutivo de la firma, con presencia en Alberti y la provincia de Buenos Aires, Juan Manuel Agostinelli, analizó el escenario cambiario, las importaciones y las retenciones a las exportaciones.

El CEO de Grupo Beraza, afirmó que la empresa cerró el año 2025 con resultados positivos en términos de volúmenes de facturación —incluso con crecimiento en algunos rubros—, a pesar de la complejidad del escenario económico marcado por la volatilidad cambiaria y los movimientos de precios que impactaron a toda la industria.
En una entrevista, Agostinelli señaló que en Alberti no se registran los problemas de mantenimiento vial que aquejan a productores en otros municipios de la provincia, por lo que «no estamos teniendo inconveniente para sacar la producción».
Respecto al desempeño comercial de 2025, el directivo resaltó que se trató de un año de transformación, en el que «muchos jugadores salieron del negocio generando cimbronazos en la industria». Sin embargo, Beraza logró mantener sus niveles de facturación y expandirse en algunos segmentos, aunque reconoció que «la renta del negocio no ha sido la ideal», un desafío que afecta a todo el sector rural.
En relación con el impacto de las importaciones de productos e insumos Agostinelli explicó que luego de un período de sobrestock con precios elevados, la apertura comercial «va a terminar beneficiando a la producción» al ampliar la oferta de proveedores y modificar la redistribución del mercado.
«Antes, lo que pasaba afuera no nos incidía porque las importaciones eran prácticamente nulas, pero hoy hay que entender el mercado global y tomar decisiones acorde», sostuvo, añadiendo que la estrategia de la empresa se orienta a trabajar con «stock cero» y tomar posiciones muy cortas.
En cuanto al anuncio gubernamental de reducción del impuesto a la exportación, el CEO consideró que la medida de quita total de retenciones anunciada en septiembre-octubre de 2025 fue «desprolija», pero subrayó la necesidad de aumentar la competitividad del sector. «Producir en campos arrendados en Argentina no es bueno incluso con cosechas récord», afirmó, y adelantó que considera probable que el Gobierno continúe trabajando en la reducción de estos impuestos de manera más estructurada.
Sobre el alto costo de los alquileres de tierras —que cubren alrededor del 70% del esquema productivo argentino—, Agostinelli alertó que «no pueden seguir sosteniéndose en estos volúmenes». Aunque no cree que el Estado deba establecer límites, señaló que «los demandantes deberían no estar dispuestos a pagar los valores actuales, es una locura arriesgar el negocio por este factor».
Finalmente, el directivo expresó optimismo sobre la campaña en curso, ya que tanto Argentina como Brasil aspiran a cosechas récord. En la zona de Alberti, el trigo ya registró resultados muy positivos, y hay expectativas elevadas de rinde para la soja y el maíz. «Con kilos se defiende mejor; cuando no hay kilos en el mercado, todo se complica», concluyó.
