«Jugados a las lluvias para recomponer la producción»
Eduardo Lawler, productor agropecuario y ex presidente de la Sociedad Rural de Suipacha, manifestó que la situación agronómica en la zona es compleja, luego de un inicio de 2026 con escasas precipitaciones y temperaturas altas, aunque el año anterior había permitido normalizar las condiciones después de dos o tres temporadas adversas.

Mientras que en Chibicoy se registraron entre 45 y 50 milímetros de lluvia, en Suipacha los acumulados van entre 15 y 30 milímetros, considerados insuficientes.
Cultivos con desempeño desigual
Según Lawler, el maíz temprano logrará un rendimiento promedio normal, ya que contó con humedad en el perfil del suelo durante la floración. En cambio, los maíces tardíos se vieron afectados según la fecha de siembra, siendo los últimos plantados los que aún pueden recuperarse con las precipitaciones pronosticadas.
En cuanto a las sojas, la primera campaña fue muy despareja según la zona; aquellas en estado reproductivo podrían normalizarse con las lluvias esperadas. Las sojas de segunda que se implantaron correctamente gracias a la humedad en la siembra siguen resistiendo y esperan el aporte hídrico para alcanzar una producción razonable. Todo el ciclo de siembra se retrasó: el maíz se plantó tarde y las sojas casi no se sembraron entre junio y octubre, concentrándose las siembras en noviembre.
«La fecha tardía de siembra favoreció a las sojas de segunda, permitiéndoles aguantar hasta ahora, pero estamos jugados a que las lluvias se lleven a cabo. El patrón normal es que hacia fin de enero las precipitaciones se normalicen, y ya van diez días de febrero con valores muy por debajo de lo habitual», destacó el dirigente.
A nivel nacional: variables complejas y menor rentabilidad
Sobre el panorama agropecuario del país, Lawler indicó que el sector está acostumbrado a enfrentar múltiples problemáticas, ya que depende de precios internacionales, políticas nacionales y clima. «Lo más importante es lograr una buena producción, y después se verá cómo defenderla en la comercialización», señaló.
Respecto a la rentabilidad, manifestó que ha disminuido notablemente en relación a tiempos pasados: «La inversión por hectárea es mucho mayor, ya que se deben cubrir más factores. Antes se gastaba menos y se ganaba más; ahora se invierte mucho en tecnología para ser más eficiente, pero los altos costos y las variables climáticas y de políticas hacen que no se reditúe lo suficiente».
