Proyecto de reforma laboral avanzó en el Senado: cambios sustanciales están en camino, pero la ley actual sigue vigente
El proyecto de reforma laboral dio un paso importante ayer con su aprobación en el Senado mediante media sanción. Ahora su destino es la Cámara de Diputados, donde será tratado para intentar convertirse en ley.

Como explica la abogada Lia Velurtas, es clave tener claro que por el momento la normativa laboral vigente no cambia: la nueva regla aún no existe, pero las modificaciones que se plantean son de gran calado.
Entre los puntos más relevantes del proyecto está el cambio en cómo se calcula la indemnización por despido. Hasta ahora, se tomaban en cuenta tanto el salario normal y habitual como partidas como el proporcional de alimentos y gastos; con la reforma, solo se consideraría la remuneración mensual fija. Paralelamente, se propone crear un fondo de cese laboral, alimentado por aportes mensuales de los empleadores, que en algunas situaciones podría sustituir la indemnización que se paga hoy. Este sistema no es nuevo: ya funciona para los trabajadores de la construcción, donde ha demostrado ser beneficioso en muchas oportunidades.
Otro aspecto que cambia es el período de prueba. Mientras ahora dura tres meses, la propuesta permite extenderlo hasta seis, ocho o doce meses, según el tamaño de la empresa. Pero este beneficio para los empleadores tiene una condición esencial: la relación laboral debe estar debidamente registrada. Además, si se decide despedir a alguien durante este plazo sin pagar indemnización, es obligatorio dar un preaviso de quince días. Si un trabajador lleva más de tres meses en la empresa sin estar registrado, al momento de calcular cualquier indemnización se contará como si hubiera trabajado un año completo.
La reforma también busca simplificar la vida de los pequeños empleadores: el objetivo es unificar y llevar al mundo digital el proceso de registro de trabajadores, para que gremios, empresas chicas e incluso particulares puedan formalizar sus empleados con mayor facilidad y así reducir el trabajo no registrado.
En lo que respecta a la jornada laboral, la regla base se mantendrá: ocho horas diarias y 48 semanales, con sus descansos correspondientes. Lo que se propone es una flexibilización que permitiría llegar hasta las doce horas diarias, mediante la creación de un «banco de horas». En lugar de pagar horas extras por el tiempo adicional trabajado, los empleados podrían compensarlo con días o horas de descanso. Este ajuste estaría limitado a ciertas actividades y requeriría el acuerdo del empleador.
Sobre las vacaciones y otros derechos clave, Velurtas recuerda que la Constitución Nacional protege estas prestaciones. Aunque el proyecto plantea modificaciones en esta área, cualquier artículo que se considere inconstitucional podría ser impugnado y declarado nulo. Lo mismo sucede con el derecho a licencias y la estabilidad laboral en determinadas condiciones: ambos están amparados en la Carta Magna.
La abogada insiste en que aún es imposible saber cómo quedará la ley final, ya que la Cámara de Diputados podría introducir cambios en el texto. Y aunque la reforma genera expectativas, su principal deseo es que contribuya a formalizar la relación laboral en el país: «La mayoría de los reclamos que llegan a mi despacho tienen que ver con el trabajo no registrado», afirma.
