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6 marzo, 2026

Estrés térmico y estrés hídrico en maíz: diferencias clave y su impacto en el cultivo

La falta de agua y las altas temperaturas son dos de los principales factores que afectan el rendimiento del maíz en Argentina, pero sus efectos y manifestaciones en el cultivo son significativamente distintos.

Si bien, el estrés hídrico se desarrolla por períodos prolongados de sequía, el estrés térmico —definido generalmente por temperaturas superiores a 35°C— suele durar solo 2 a 3 días, aunque su impacto puede ser igualmente severo según el momento en que ocurra.

Temporalidad y manifestaciones según el ciclo del cultivo

  • Antes de la aparición de la panoja: El estrés térmico puede generar esterilidad de polen sin que se observe daño visible en las hojas de inmediato. Posteriormente, se detectan espigas con granos malformados o ausentes, una situación que podría haberse presentado este año luego de los picos de temperatura registrados entre mediados de diciembre y Navidad.
  • Durante la floración: Si el golpe de calor coincide con la salida de los estigmas, es el escenario más crítico. A diferencia del estrés hídrico, la falta de nitrógeno o la alta densidad —que generan fallas en la punta de la espiga— el estrés térmico puede dejar huecos en cualquier sección de la espiga (bajo, medio o alto), según cuándo ocurrió el evento térmico.
  • Durante el llenado de grano: Las altas temperaturas aceleran la senescencia de las hojas, afectando principalmente las más jóvenes en la parte superior de la planta (a diferencia del estrés hídrico, que seca las hojas inferiores). Esto corta el proceso de llenado, reduce el peso de los granos y puede debilitar la planta, aumentando el riesgo de vuelco o enfermedades.

Factores que influyen en la severidad

La intensidad del daño depende de la duración del evento térmico y la temperatura alcanzada por encima de los 35°C. Además, el estado hídrico del cultivo juega un rol clave: si el maíz tiene agua suficiente, la transpiración refrigera la planta y reduce el impacto del calor. Existen también diferencias entre genotipos, siendo los materiales con sangre tropical generalmente más tolerantes a las altas temperaturas, según estudios realizados con tesis de estudiantes y trabajos del CIMI.

¿Qué temperatura le gusta al maíz?

Aunque es un cultivo de verano, el maíz prefiere altas temperaturas diurnas combinadas con noches frescas, ya que esto maximiza el balance neto de carbono (la diferencia entre lo que se fotosintetiza y lo que se respira). Temperaturas medias por debajo de los 22°C durante el crecimiento hasta la floración reducen su eficiencia. Contrario a lo que podría pensarse, un maíz en zonas con días más cálidos (como Pergamino) puede ser más eficiente en producir materia seca que uno en regiones más frescas (como Balcarce), siempre que no haya golpes de calor y las condiciones de riego y fertilización sean óptimas.

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