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18 marzo, 2026

Nuevo paradigma en el agro: productores y distribuidores arrancan campaña con existencias mínimas de insumos

A medida que se inicia el año 2026, el escenario de los insumos agrícolas en Argentina está cambiando de manera significativa y redefiniendo la forma en que los productores se preparan para cada ciclo.

Según un informe de AZ-Group, la situación dista mucho de lo que la cadena agropecuaria estaba acostumbrada a ver en años anteriores.

El dato que marca la diferencia es contundente: tanto los comercios distribuidores como los propios productores enfrentan la campaña 2026/27 con niveles de existencias muy bajos. Herbiciidas, insecticidas y fertilizantes –entre otros insumos clave– tienen los depósitos prácticamente vacíos.

«El comercio vendió excedentes de campañas anteriores y fue vaciando los depósitos de distintos productos», explica Matías Amorosi, gerente general de AZ-Group. Ese stock remanente que antes caracterizaba a agronomías y cooperativas ya no existe; ahora cuentan solo con lo justo para cubrir la demanda de corto plazo.

En el campo, la realidad es similar. Muchos productores aún no han realizado compras significativas para la próxima campaña de granos finos, y solo disponen del indispensable para las últimas aplicaciones de la actual campaña gruesa –un stock que se agotará en el cortísimo plazo. Si necesitan insumos específicos, deberán adquirirlos justo en el momento de su uso.

Este escenario ha transformado por completo el mercado: de un modelo basado en el «manejo de stocks» pasó a uno de «gestión dinámica». La estrategia de compra anticipada masiva, que buscaba adelantarse a posibles aumentos de precios, dejó de ser la norma; ahora las adquisiciones son más genuinas, ligadas directamente a las necesidades de cada aplicación.

Para los distribuidores, esto implica una exigencia mayor de rapidez y eficiencia: ante un pedido, deberán moverse con agilidad para conseguir el producto de importadores o fabricantes. Mientras tanto, para los productores el mensaje es claro: es fundamental estar atentos y no postergar las decisiones de compra, especialmente en épocas de pico de demanda, para evitar contratiempos logísticos o desabastecimientos.

En definitiva, el agro argentino se enfrenta a un nuevo modelo: una gestión más ajustada a la realidad, con mayor eficiencia en el uso de insumos y un mercado más adaptado a las necesidades actuales –un desafío que también abre la puerta a oportunidades de mejora en toda la cadena.

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