Adaptación y previsibilidad, claves para el campo argentino
El meteorólogo Leonardo de Benedectis, una voz autorizada en el ámbito climático nacional, ha puesto de relieve la creciente variabilidad de las condiciones meteorológicas en Argentina y su impacto directo en el sector agropecuario.

En un escenario donde los extremos climáticos son la norma, los productores se enfrentan al desafío constante de adaptarse a sequías severas o a lluvias torrenciales que, en cuestión de horas, pueden volcar un caudal de agua impresionante.
De Benedectis enfatiza que esta adaptación ya no es una opción, sino una necesidad imperante. «El productor está cada día o cada año que pasa adaptándose a nuevas situaciones climáticas que son extremas, que pasamos de una punta a la otra», explicó. Esta realidad subraya la importancia de contar con información anticipada para tomar decisiones estratégicas y proyectar con éxito las campañas agrícolas.
El Fenómeno «El Niño» en el Horizonte y un Otoño de Transición
Mirando hacia el futuro, el meteorólogo señaló la «cierta tendencia» de un «sesgo bastante importante» hacia el fenómeno de El Niño. No obstante, aclaró que sus efectos se sentirán recién a partir del comienzo de la primavera, por lo que «todavía falta bastante».
En el corto plazo, Argentina atraviesa un «periodo de transición». Tras una «situación de extrema sequía» en enero, con un parate de lluvias desde fines de diciembre hasta mediados de febrero, la situación ha comenzado a revertirse. La segunda quincena de febrero fue «mucho más activa» en cuanto a precipitaciones, y marzo se perfila como un mes «muy activo y muy variable también».
Esta variabilidad se mantendrá recurrente en el corto plazo, impulsada por una «seguida de sistemas frontales» que avanzarán por el centro del país, afectando a Chivilcoy y a toda la región pampeana. Este patrón, característico del otoño hasta la primera quincena de abril, responde a la naturaleza transitoria de la estación. Sin embargo, De Benedectis anticipa un cambio en la dinámica a partir de la segunda quincena de abril y, fundamentalmente, en mayo, cuando las características invernales se hagan más presentes y la frecuencia de estos pasajes frontales disminuya.
Campaña Dividida en Dos: Normalización y Aumento de Lluvias
De Benedectis divide la campaña en dos fases bien marcadas. La primera, que abarca abril, mayo, junio y julio, tiende a una «normalización» de los niveles de lluvia. A pesar de los vaivenes propios de la transición, los acumulados mensuales a nivel regional se mantendrían «medianamente cerca de los promedios».
La verdadera transformación se espera a partir de agosto o septiembre, momento en que la influencia de El Niño podría traer «una característica mucho más húmeda», con «mayor frecuencia en los niveles de lluvia» y «montos de acumulados de agua mucho más significativos». En resumen, la primera mitad del invierno se vislumbra con características más cercanas a los promedios, mientras que la segunda parte y la cercanía a la primavera prometen una tendencia de lluvias más significativas.
Aunque no se espera un invierno tan lluvioso como el del año pasado, si El Niño se consolida, la primavera podría traer consigo mayores niveles de precipitaciones.
Previsibilidad: Tendencias Climáticas vs. Pronóstico Exacto
El meteorólogo diferenció entre la «previsibilidad con cierto nivel de exactitud» y el «lineamiento climático». Mientras que este último permite anticipar tendencias a largo plazo, como la dirección de la situación climática, la pregunta sobre «si en Chivilcoy va a llover el 18 de septiembre» carece de respuesta hoy en día.
La previsibilidad con exactitud se limita a un lapso de 24 a 48 horas, e incluso en este margen, las exigencias al pronóstico son cada vez mayores: no solo se busca saber si lloverá, sino cuánto, a qué hora, su intensidad y cómo se distribuirá a lo largo del día. Hoy en día, los pronósticos a cuatro días «funcionan bastante bien», pero las actualizaciones son constantes debido a la «dinámica muy activa» de la atmósfera.
Heladas Fuera de Época: Una Nueva Preocupación del Productor
Finalmente, De Benedectis se refirió a una de las grandes preocupaciones que ha surgido con fuerza entre los productores tras el año 2023: las heladas fuera de época. Tras la helada de febrero de 2023, en medio de dos olas de calor, los eventos de heladas tardías y tempranas son una constante en las consultas del sector.
Si bien habrá eventos de heladas, se espera que la frecuencia y cantidad sean inferiores en comparación con años anteriores. Esta menor incidencia se atribuye, en gran parte, a la mayor humedad y frecuencia de lluvias esperadas, lo que «amortigua un poco los impactos» y la cantidad de eventos de helada.
