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3 mayo, 2026

Cosecha avanzada a paso lento por retrasos en siembra y clima

El técnico en producción agropecuaria, José Taverna, informó que la recolección de soja de primera y maíz transcurre de forma lenta.

El retraso se debe a un inicio de campaña marcado por exceso de precipitaciones, que obligó a posponer las siembras y, consecuentemente, corrió los plazos de cosecha: mientras que habitualmente a esta altura se tiene entre el 40% y el 60% del trabajo realizado, actualmente solo se alcanza entre el 5% y el 7%. Aunque hay productores con mayor volumen o zonas más favorables que lograron arrancar antes, la mayoría presenta demoras.

Ante la situación, muchos deciden cosechar con humedad elevada y pagar el costo de secado, o mezclan granos húmedos con otros secos almacenados para equilibrar la calidad. Respecto al clima, el pronóstico de fenómeno El Niño garantiza disponibilidad de agua, lo que favorece los rendimientos —aunque el exceso también puede generar daños—, y se considera preferible la humedad a la sequía. Las últimas lluvias no causaron daños graves, ya que los cultivos apenas estaban listos para recolección y la baja de temperaturas frenó la proliferación de hongos.

En cuanto a la situación económica, los insumos aumentaron entre un 10% y un 20%, con fuertes incrementos en fertilizantes —especialmente nitrogenados— debido a conflictos mundiales y al alza del precio del petróleo. Esto complica notablemente la rentabilidad, al punto que la siembra de trigo se vuelve prácticamente inviable, y el maíz también presenta dificultades.

En contraste, los lotes sembrados a principios de septiembre en zonas puntuales lograron rendimientos destacados: soja entre 5.000 y 5.800 kilos por hectárea, con casos que superan los 6.000, y maíz entre 11.000 y 13.000 kilos. No obstante, la generalidad muestra resultados con matices, y la estimación de rendimientos es más compleja en soja por su heterogeneidad, mientras que en maíz resulta más precisa. Para predecir resultados, es fundamental conocer la historia y características de cada lote, así como las condiciones climáticas y de manejo durante el ciclo. Herramientas como los mapas de rendimiento de las cosechadoras también ayudan a analizar el comportamiento de los cultivos.

La dificultad económica podría hacer que los productores opten por cultivos menos demandantes de fertilizantes, como soja o girasol, y abandonen el trigo en algunas zonas. Esto no afectará el abastecimiento interno, pero sí complicará las decisiones y negociaciones de alquileres. En ese sentido, la rotación de cultivos se considera clave: permite repartir riesgos económicos, cuidar la fertilidad del suelo y optimizar el uso de maquinaria.

Por su parte, el girasol, que había perdido terreno por cuestiones económicas y técnicas, recupera espacio gracias a la mejora de precios y condiciones del mercado, especialmente en zonas donde la soja sufre por estrés hídrico o de suelo.

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