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7 mayo, 2026

«Buscamos que la carne ovina llegue a la mesa de todos los argentinos»

La representante de Ovejeros del Noroeste detalló los trabajos del sector, los desafíos que trae el scrapie y los proyectos para fortalecer la actividad en la región

Graciela Peroné, representante de la organización Ovejeros del Noroeste, compartió el panorama de la actividad ovina local, sus objetivos y los desafíos que atraviesa el sector en el marco de su participación en eventos y jornadas técnicas. «Nuestro objetivo principal es que la carne ovina llegue a la mesa de todos los días de los argentinos, a cada una de las casas», destacó, al explicar la presencia del grupo en actividades como la Fiesta de la Harina, donde muestran y comercializan el producto.

Peroné adelantó que la organización tendrá una agenda intensa este fin de semana: «El sábado estaremos trabajando en Suipacha, donde formamos parte de la Mesa Ovina Chivilcoy. Allí nos reuniremos con representantes de mesas ovinas de distintas ciudades y con nuestros propios grupos para analizar la situación actual de la actividad».

Uno de los temas centrales de la reunión será la aparición del scrapie, una enfermedad que llegó al país procedente de Paraguay y que, según explicó, generó complicaciones para la producción y las exportaciones. «Argentina tenía un gran prestigio por la sanidad de sus carnes, pero esta situación nos generó problemas», afirmó. La enfermedad fue detectada por primera vez en establecimientos de Santa Fe, y afecta principalmente a animales de cabaña y aquellos que se crían en sistemas confinados, no a campo.

Se trata de una afección neurodegenerativa similar a la llamada «enfermedad de las vacas locas», que no tiene cura hasta el momento. «El animal empieza a sufrir alteraciones en su sistema nervioso: se mueve de forma descontrolada, siente mucha picazón y se rasca contra todo lo que encuentra. Muere en pocas horas, en cuestión de días, y no hay tratamiento para evitarlo», detalló. La raza más afectada es la Dorper, destinada a la producción de carne, y explicó que se caracteriza por tener cabeza negra y cuerpo blanco.

Ante esta situación, la estrategia es el trabajo conjunto: «Cuando se detectan síntomas, hay que separar a los animales de inmediato para evitar la propagación. Por eso nos reunimos personas de distintas zonas, para compartir las medidas que podemos aplicar y buscar soluciones en conjunto».

La producción local: pequeños productores y calidad

En la región, la actividad ovina se basa principalmente en la labor de pequeños productores: «El 90% son establecimientos chicos, hay muy pocos grandes. Solo hay entre 5 y 6 cabañas importantes, ubicadas en zonas como Navarro, Mercedes, Roque Pérez, Chivilcoy», contó. La mayoría de los productores trabajan con animales cruzados, mientras que algunos cuentan con ejemplares de raza pura o cruzas de primera generación, que permiten obtener crías de excelente calidad.

El objetivo de la crianza es lograr animales con buenas características: «Buscamos corderos que tengan un cuarto trasero carnudo, poca grasa y mucha calidad de carne. No queremos que sea seca, sino suave, jugosa y muy rica al paladar. Además, la carne de cordero aporta omega 3 y omega 6, nutrientes que el cuerpo humano no produce por sí mismo y que ayudan a prevenir enfermedades graves como el cáncer. Si lográramos que esté presente en todas las mesas, sería beneficioso tanto para el consumo como para la salud de la población», destacó Peroné.

Los desafíos de la comercialización

Uno de los principales obstáculos que enfrenta el sector es la falta de infraestructura para la faena y la comercialización. «Acá en la zona solo contamos con el frigorífico de Chacabuco, pero necesita recibir grandes volúmenes de animales para faenar. No puede procesar solo 15 o 20 ejemplares, por lo que a veces es difícil reunir la cantidad necesaria. Además, si los animales viajan más de 200 kilómetros, pierden peso por el estrés, lo que afecta su calidad», explicó.

Para solucionar esto, desde la organización buscan alternativas: «Estamos analizando la posibilidad de enviar animales a otros frigoríficos que procesan carne de cordero y producen productos como snacks, de forma similar a como se hace con la carne vacuna. Queremos ver cómo adaptar esa idea para hacer productos de excelente calidad, como milanesas o lomitos, a precios accesibles».

Otro proyecto es la puesta en marcha de una sala de faena propia: «Tenemos un establecimiento en la zona 251 que está en proceso de finalización, pero falta acondicionar el entorno para que obtengan la habilitación correspondiente por parte de la provincia. Ellos ofrecen créditos y apoyan a los productores, pero hay que evaluar bien la situación de cada uno, ya que no todos pueden asumir los compromisos», señaló.

Más allá de la carne: aprovechamiento de todos los recursos

La actividad no se centra solo en la producción de carne, sino que aprovecha todos los recursos de la oveja. «Trabajamos muchísimo con la lana, que tiene múltiples usos. Hacemos talleres de fieltro húmedo, por ejemplo, y también la utilizamos para producir sustratos para plantas: hacemos bandejas donde la lana absorbe el agua y los nutrientes, y las semillas se desarrollan muy bien. También producimos aislantes naturales y fertilizantes, y confeccionamos prendas de vestir», contó.

Además, están trabajando en dar a conocer otros productos derivados, como quesos y dulce de leche, en alianza con emprendimientos locales. «Hay un tambo en Chacabuco que produce estos productos, y queremos que se conozcan también como parte de la actividad ovina», agregó.

Promoción y educación para el sector

Para difundir la calidad de sus productos, Ovejeros del Noroeste participa en distintas actividades de la región: «Todos los años vamos a la Fiesta de la Empanada, a la Feria de Bragado, a Mechita, a Plá y a otros eventos. También estamos trabajando en redes sociales: tenemos cuentas en Facebook e Instagram, donde compartimos información sobre fechas de vacunación, desparasitación, esquila y todo lo que necesitan saber los productores para llevar adelante su tarea de forma correcta».

También cuentan con un sello de sanidad ovina, que buscan implementar en las sedes del grupo para garantizar la calidad de los productos. «Nuestro objetivo es que todos los animales se críen a campo, con pasturas naturales, en condiciones biológicamente adecuadas. Así evitamos enfermedades como el timpanismo, que se produce cuando los animales comen pasto muy tierno y fresco. Si se detecta a tiempo, tiene solución, pero hay que estar atentos», explicó.

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