La rabia: una enfermedad mortal que solo se puede prevenir

La rabia es una de las enfermedades zoonóticas más temidas por su alta mortalidad. Para entender cómo funciona, cómo se transmite y qué medidas tomar, conversamos con la médica veterinaria Cecilia Mallarini, quien explicó detalladamente cada aspecto de esta patología.

¿Qué es y cómo circula?
“La rabia es una enfermedad infecciosa y contagiosa que afecta a todos los mamíferos, incluido el ser humano”, señaló la profesional. Existen tres ciclos de transmisión:
- Ciclo terrestre: mantenido principalmente por perros y gatos, que actúan como reservorio más cercano a las personas.
- Ciclo aéreo: en la provincia de Buenos Aires, lo llevan los murciélagos insectívoros y fructívoros. En otras regiones del país, aparece también el murciélago vampiro, que afecta al ganado.
- Ciclo silvestre: circula entre zorros, zorrillos y otros animales salvajes.
En el norte del país, especialmente en la región del NEA, la rabia también representa un problema para la ganadería, transmitida por el murciélago hematófago o “vampiro”.
¿Cómo se transmite?
La vía más frecuente es la mordedura de un animal infectado. “Es importante aclarar que no todo animal que muerde tiene rabia”, explicó Mallarini. “Si ocurre una mordedura, se realiza un seguimiento del animal durante 10 días. Si en ese plazo no presenta síntomas y sigue con vida, se descarta la enfermedad”.
El virus viaja desde la herida a través del sistema nervioso hasta llegar al cerebro. Una vez que el animal muestra signos clínicos, suele fallecer entre los 6 y 7 días posteriores. Si se confirma la enfermedad, se analiza la cabeza del animal en laboratorios especializados y, de ser necesario, se aplica el esquema de vacunación preventiva a la persona afectada.
Síntomas: ¿cómo reconocerla?
La enfermedad se desarrolla en tres etapas:
1. Período inicial: el animal se muestra apático, con fiebre, falta de apetito, le molesta la luz y rechaza el agua —un signo muy característico llamado hidrofobia.
2. Fase furiosa: se vuelve agresivo, muerde sin distinguir objetos o seres vivos, tiene convulsiones, alteración del tamaño de las pupilas, puede autolesionarse y no logra tragar.
3. Fase final: avanza la parálisis generalizada, hasta llegar a la insuficiencia respiratoria y cardíaca, que causa la muerte.
Prevención: la única herramienta efectiva
“La rabia no tiene cura: solo se previene”, advirtió la veterinaria. Por eso, la vacunación es obligatoria y gratuita.
En Chivilcoy y zona, se realiza un cronograma anual:
✅ Período: de marzo a diciembre, con pausa en julio para atender localidades rurales.
✅ Frecuencia: generalmente los martes de 11:30 a 13:00, en plazas y puntos fijos.
✅ Destinatarios: perros y gatos a partir de los 3 meses de edad.
✅ Frecuencia: una dosis por año.
Ante la aparición de un murciélago en zonas urbanas —especialmente si se lo ve de día o con comportamiento extraño— no se debe manipular con las manos. Se recomienda cubrirlo con un recipiente, protegerse con guantes o ropa gruesa y llamar a la dirección de CASMA para su retiro y análisis. Si el resultado es positivo, se activa un protocolo de vacunación en un radio de tres manzanas para contener el riesgo.
“La rabia está latente y aparecen casos de murciélagos positivos durante todo el año. Por eso, mantener la vacunación al día es la mejor forma de proteger a nuestras mascotas, a nuestra familia y a toda la comunidad”, concluyó Cecilia Mallarini.
