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1 julio, 2026

«No se puede ser insolidario con servicios públicos que luego usan»

De Lilio aseguró que caminos de Chivicoy permiten sacar todas las cosechas, pero critica que algunos reclamen sin entender el costo de mantener servicios esenciales.

El secretario de Hacienda, Eduardo De Lilio, hizo un llamado contundente a los productores rurales de la zona de Chivicoy, mientras invita a recorrer los caminos que asegura están en condiciones de permitir el traslado en cualquier clima, cuestiona duramente los reclamos que algunos hacen sobre los aportes a servicios públicos como la salud o la educación.

«Yo los invito a que recorran los caminos rurales de afuera de Chivicoy. Vayan a ver», afirmó Delilio directamente, destacando que durante la gestión actual se han mejorado 150 kilómetros con piedra o escoria. El funcionario explicó que estas obras han sido clave para que la actividad agropecuaria no se vea afectada. Y aseguró que en todos los años de gobierno actual no se ha suspendido la salida de ninguna cosecha, a diferencia de otras localidades que ni siquiera cuentan con equipos básicos como motoniveladoras.

«Los caminos nuestros, como los de todos, tienen años de uso, estaban pensados para una chata tirada por caballo, no para camiones cargados», señaló, reconociendo que el desgaste es inevitable, pero criticando que algunos productores no tomen medidas básicas para cuidarlos. Según explicó, después de la lluvia es necesario restringir el paso de vehículos no esenciales hasta que el terreno se seque, pero admitió que «no hemos tenido esa suerte» de que se cumpla esta recomendación.

«Evaluar caminos es subjetivo, pero los reclamos son políticos»

De Lilio sostuvo que la percepción sobre la calidad de los caminos tiene «un 99% de subjetividad», a diferencia de servicios como el alumbrado público que se pueden medir con datos concretos. «No hay una referencia objetiva para comparar, ni un método homologado para calcular costos», expresó, y añadió que muchas de las críticas que llegan desde el campo están más ligadas a la política partidaria que a la realidad de los servicios.

El funcionario aseguró que algunas de estas críticas carecen de fundamento, ya que incluso expertos en costos no tienen acuerdo sobre cómo contabilizar gastos indirectos como los sueldos del personal que trabaja en compras o mantenimiento de equipamiento vial. «Discutir estas cuestiones es como discutir de religión, es imposible, no tiene sentido», dijo Delilio, aunque reconoció que todos tienen derecho a plantear sus puntos de vista en asambleas o espacios de debate.

Asimismo, mientras algunos productores han planteado que no quieren pagar tasas para sostener la salud o la educación pública, De Lilio cuestionó esta postura de manera contundente.

«He recibido gente que me dice que tienen obra social de las cuatro letras, pero ¿qué pasa si tienen una emergencia a la medianoche? ¿Quién los lleva al hospital? El 107, con las ambulancias municipales que hemos comprado», afirmó, y añadió que incluso estas unidades cuentan con equipamiento pediátrico para atender a bebés, una inversión que no hacen las instituciones privadas.

El funcionario criticó que algunos productores piensen que solo deben pagar por los servicios que usan directamente: «No tengo ningún familiar en Atiadim, pero colaboro con ella. Nunca tuve un incendio en mi casa, pero compro la rifa de los bomberos», puntualizó, y preguntó retóricamente: «¿Una persona con 40 hectáreas de campo no puede pagar 4 o 5 mil pesos por mes para sostener la salud pública? ¿Y el peón que trabaja en su campo, ¿dónde se atiende?

Finalmente, De Lilio dejó en claro que si los productores convencen a los concejales de eliminar alguna tasa, se cumplirá la decisión, pero advirtió: «Hay gente que piensa que no hay que apoyar ni a la biblioteca, ni a los bomberos, ni al hospital porque no los usa. Pero hay que tener coraje y decirlo: esa actitud es insolidaria».

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