Abra Pampa se adentra en el manejo de suelos salinos
Abra Pampa, con la colaboración de Guasch Semillas, se atrevió a explorar en una charla que resonó con la necesidad de un cambio de paradigma.

El campo argentino, tradicionalmente asociado a la producción de cultivos como maíz, trigo y soja, esconde un universo de posibilidades en sus suelos salinos.
La sala de capacitaciones se convirtió en un espacio de aprendizaje donde la sal, ese enemigo silencioso que acecha bajo la tierra, se transformó en un punto de partida para la innovación.
En este sentido, el Ing. Agr. Roberto Ponssa expresó: «Muchas veces nos centramos en los cultivos tradicionales, dejando de lado la riqueza que se esconde en los suelos salinos», con la pasión de quien conoce de cerca las dificultades y las oportunidades que estos suelos representan. «Son sectores vulnerables que, por desconocimiento, se desaprovechan, y que con un manejo adecuado pueden convertirse en fuentes de producción».
La charla se sumergió en la formación de los suelos salinos, un proceso complejo que requiere un profundo entendimiento para poder ser controlado. Se analizaron las características de estos suelos, su dinámica y las especies que mejor se adaptan a sus condiciones particulares.
«Es fundamental conocer la formación de las sales, entender cómo se comportan en el suelo y cómo se pueden recuperar estos terrenos», explicó Ponssa, enfatizando la importancia del conocimiento como herramienta para la acción.
La jornada organizada por Abra Pampa, con la participación de Guasch Semillas, fue un paso significativo en la búsqueda de soluciones para el manejo de suelos salinos. La charla, que resonó con la necesidad de un cambio de mirada, dejó una huella en los productores, quienes ahora cuentan con herramientas para enfrentar este desafío y para convertir los suelos salinos en una fuente de producción.
Por otro lado, abordó las perspectivas climáticas, un factor crucial para la agricultura en Argentina. Ponssa, con un tono esperanzador, se refirió a las bajas probabilidades de que el fenómeno de La Niña se repita en 2025.
«Estamos en una región húmeda, con ciclos atípicos que generan incertidumbre, pero la lógica de la región nos indica que las precipitaciones serán normales», afirmó. «Es importante recordar que estos ciclos son parte del sistema climático y que, a pesar de las dificultades, la región tiene un potencial enorme».
En relación a la campaña expresó que las lluvias antes de la siembra de los cultivos invernales han traído un respiro al sector agrícola. Si bien los perfiles de agua aún se mantienen bajos, la precipitación ha logrado una leve recuperación, brindando una base fundamental para el crecimiento de los cultivos.
«Las lluvias fueron un alivio para los cultivos invernales, que estaban necesitando agua para su desarrollo», comentó destacando la importancia de la precipitación para la campaña. «Si bien los perfiles de agua no están a niveles óptimos, la lluvia ha dado un impulso importante a los cultivos, permitiéndoles iniciar su ciclo con mayor vigor».
En cuanto a las expectativas para la cosecha, las perspectivas son positivas, apuntando a una campaña estándar con rendimientos normales. «Por el momento, estamos viendo una campaña típica, con la esperanza de obtener rendimientos estándar», explicó. «En algunos casos, incluso podríamos hablar de una cosecha récord, dependiendo de cómo se desarrolle el clima en los próximos meses».
