Panorama preocupante en la región núcleo
La falta de lluvias en la principal zona de producción agrícola, ha generado una situación crítica de escasez hídrica que amenaza con reducir los rendimientos de los cultivos.

Si bien, el año 2024 presentó un panorama pluvial más favorable que 2023, con acumulados de 700 a 1200 milímetros en comparación con los 700 a 900 milímetros del año anterior, la distribución del agua ha sido desigual y diciembre finalizó con precipitaciones significativamente por debajo de la media en gran parte de la región.
Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la región núcleo recibió un promedio anual de 960 milímetros en 2024, con un gradiente típico de 800 a 1200 milímetros de este a oeste. Aunque la mayoría de las estaciones meteorológicas registraron valores superiores a 2023 (un 26% más en promedio), diciembre marcó un punto de inflexión. El sur de Santa Fe y el norte de Buenos Aires registraron apenas 35 milímetros, muy por debajo de los 110 milímetros considerados como el valor medio histórico. Esta deficiencia pluvial se concentra principalmente en el noreste bonaerense, donde las reservas de agua en el suelo se encuentran entre la escasez y la sequía en el 50% de la región, alcanzando el 80% si se considera el área con contenido de agua regular.
Asimismo, la falta de agua ha afectado considerablemente el desarrollo de los cultivos. El maíz temprano, predominante en la región debido al temor a la plaga de la chicharrita, se encuentra en un estado crítico. La ausencia de lluvias en diciembre ha provocado el secado de las hojas basales y la muerte de macollos, comprometiendo los rendimientos, que según la BCR podrían disminuir entre un 10% y un 30%, dependiendo de las lluvias futuras. La soja, por su parte, presenta un aspecto avejentado y entrenudos cortos, atribuidos a las bajas temperaturas de noviembre y diciembre, o al carry over de herbicidas. Además, un 10% a 15% de los lotes aún no han sido sembrados por falta de agua, y otro 10% se sembró esperando lluvias que no llegaron.
En tanto, el pronóstico meteorológico a corto plazo prevé lluvias aisladas e intermitentes para el sudoeste de la región a partir del 6 de enero, pero no se esperan precipitaciones de consideración para la primera quincena del año. Las temperaturas se mantendrán elevadas, con máximas entre 33°C y 35°C, agravando la situación de escasez hídrica. La BCR estima que se necesitan entre 40 y 80 milímetros de lluvia en el norte de la región y entre 80 y 120 milímetros en el sur, con algunos núcleos que requieren hasta 140 milímetros, para alcanzar condiciones de humedad óptimas. La situación es particularmente preocupante en el noreste bonaerense y el sudeste de Santa Fe, donde las reservas de humedad son insuficientes para compensar las pérdidas por evapotranspiración y el consumo de los cultivos. El inicio de 2025 se presenta con temperaturas en ascenso, mayor insolación y menores precipitaciones, lo que agrava aún más el panorama.
