Héroes Chivilcoyanos: «Todos los días son Malvinas»
Así lo expresaron en la fría tarde José Luis Risso y Roberto Maggi, dos valientes veteranos de Malvinas, héroes chivilcoyanos que brindaron su testimonio, un relato conmovedor que trasciende el tiempo y conecta con la épica de la guerra.

Sus palabras, cargadas de emoción y recuerdos, nos transportan a las gélidas tierras del Atlántico Sur, donde la valentía y el sacrificio se entrelazaron con la adversidad.
Roberto, con la sencillez del héroe anónimo, describió su experiencia en la compañía de servicio del Regimiento, llevando suministros vitales a la línea de frente. Su relato, preciso y emotivo, muestra la realidad cotidiana de la guerra: el frío implacable, la humedad constante, la escasez de alimentos y la amenaza latente de la muerte. Recordó con precisión el viaje desde Mercedes a Río Gallegos, el viaje en un Boeing abarrotado de municiones, y el aterrizaje en Malvinas, con la guerra ya declarada.
José Luis, por su parte, contó su experiencia en la Armada Argentina, a bordo del portaaviones 25 de Mayo, un coloso de acero que ya no existe, desguazado tras la guerra, una pérdida irreparable para la historia. Su testimonio revela la vida a bordo, la tensión constante, el temor al ataque, la incertidumbre y la angustia. Recordó el hundimiento del crucero General Belgrano, un momento trágico que marcó un punto de inflexión en la guerra. También habló de la diferencia entre la experiencia en la Armada y la de la infantería, la relativa seguridad del buque en contraste con la exposición constante de los soldados en tierra.
Asimismo, Roberto compartió el recuerdo de los días de cautiverio tras la rendición, la tarea desgarradora de enterrar a sus camaradas caídos, y la falta de comida y agua durante una semana. Sus palabras pintan un cuadro desolador, donde la resistencia física y mental se pusieron a prueba hasta sus límites. Además, reflexionaron sobre las secuelas de la guerra, el frío que perdura en el cuerpo y en el alma, el estrés postraumático que marco la vida de los veteranos.
Más allá de las diferencias en sus roles, ambos héroes chivilcoyanos compartieron una misma experiencia: el orgullo de haber defendido a la patria, el dolor por la pérdida de camaradas, y la necesidad imperiosa de que su historia, la historia de todos los soldados de Malvinas, sea recordada y comprendida. Su testimonio no es solo un relato de hechos, sino un llamado a la memoria, una invitación a pensar sobre el valor, el sacrificio y la importancia de honrar a quienes lucharon por la Argentina.
