La importancia de la educación emocional para prevenir el bullying y grooming
La lic. Soledad Martinez planteó que la educación emocional, un concepto que a menudo parece complejo, se resume en la habilidad de comprender, gestionar y expresar las emociones.

Esta habilidad, desarrollada desde la infancia, es fundamental para prevenir situaciones como el bullying y el grooming.
La base de la educación emocional se construye en el hogar. Niños que crecen en ambientes donde se fomenta la comunicación abierta, el respeto y la validación de sus sentimientos, desarrollan una mayor fortaleza emocional. La capacidad de expresar abiertamente emociones como miedo o malestar, permite a los niños buscar ayuda y establecer límites. Un ejemplo claro es un niño que, gracias a la confianza familiar, puede comunicar un episodio de bullying sufrido en el colegio, explicó la profesional. Esta comunicación permite la intervención de los padres y la enseñanza de estrategias para enfrentar la situación.
La escuela debe complementar la educación emocional familiar. No se trata solo de la adquisición de conocimientos académicos, sino también de la construcción de vínculos saludables y el aprendizaje de la empatía y el respeto, amplió Martinez. Los espacios para la expresión emocional, la resolución de conflictos y el desarrollo de la conciencia sobre el acoso escolar son esenciales. Situaciones que parecen «juegos», como la exclusión o la burla, pueden ser señales de acoso escolar. La serie «Adolescencia» ilustra con crudeza las consecuencias del acoso en la escuela y las redes sociales, mostrando cómo la falta de atención o la intervención tardía de los adultos puede exacerbar el sufrimiento de las víctimas.
Por otro lado, el grooming, un tipo de abuso sexual infantil en el que un adulto se hace pasar por un menor para ganarse la confianza de la víctima, también se relaciona con la vulnerabilidad emocional. Un niño o adolescente con una base emocional débil puede ser más susceptible a la manipulación de un depredador online. Es fundamental educar a los niños sobre la importancia de denunciar cualquier situación online que les genere incomodidad o les pida que guarden un secreto.
Cambios en el comportamiento, como el retraimiento social, la irritabilidad, la pérdida de apetito o la negativa a ir a la escuela o usar las redes sociales, pueden ser señales de alerta. Los padres deben estar atentos a estas señales y no minimizarlas con frases como «son cosas de chicos».
