La Soja, el Trigo y un panorama complejo
El técnico en producción agropecuaria de la empresa Sumidas, José Taverna,
analizó el impacto de las abundantes lluvias en la cosecha y la siembra de la región. El panorama, es complejo y presenta desafíos significativos para los productores.

Las lluvias, que superaron los 380 milímetros en algunas zonas como Rawson, retrasaron la cosecha de soja de segunda y maíz tardío. Si bien, la calidad del grano de soja se mantiene, la humedad es un problema que dificulta la cosecha y genera demoras. En zonas inaccesibles debido a las inundaciones, la cosecha aún no ha comenzado, generando incertidumbre sobre la pérdida.
«La situación es complicada», afirmó Taverna. Y añadió: «Hay gente que todavía le queda bastante por cosechar. La soja sale con humedad, lo que complica las cosas. No hay grandes problemas de calidad, pero la humedad es un factor determinante».
En cuanto a la cantidad, destacó una merma en el rendimiento, variable según la zona y el volumen de agua recibida. En algunos casos, el encharcamiento impide la cosecha en porciones significativas de los lotes, generando pérdidas considerables. Un ejemplo es la pérdida de 280 kilos por hectárea debido a áreas inundadas que no se pudieron cosechar. Este problema también afecta la siembra de trigo, ya que se siembra sobre lo cosechado, retrasando el proceso.
Asimismo, la siembra de trigo se ve afectada por la necesidad de aplicar graminicidas con una carencia de 12 a 14 días antes de la siembra. Las condiciones del suelo dificultan el acceso a los lotes para la aplicación, retrasando aún más el proceso y comprometiendo las fechas óptimas de siembra.
En relación a los precios, Taverna señaló que el trigo se equipara con la soja, aunque no considera que sea un precio excepcional. La eliminación parcial de retenciones ayuda a mejorar el valor, pero la incertidumbre sobre futuras retenciones persiste. La soja, en cambio, mantiene una retención alta.
La diversificación de cultivos, con la combinación de trigo y soja, se presenta como una estrategia para mitigar los riesgos y lograr una mayor estabilidad económica, a pesar de las dificultades impuestas por las condiciones climáticas. También es importante para la salud del suelo.
Finalmente, evaluó la cosecha de soja de primera, indicando una merma de entre 400 y 800 kilos por hectárea en comparación con años normales, debido a la falta de agua y los golpes de calor sufridos en enero. Los lotes de mejor calidad mostraron una mejor recuperación en febrero, acentuando la brecha entre los rendimientos de campos de alta y baja calidad. A pesar de las dificultades, Taverna consideró que la campaña no fue mala, pero reconoció un rendimiento de 10% o 15% inferior al promedio de años normales. El exceso de humedad, sin embargo, es un factor crítico que afecta el desarrollo del trigo y la cebada. Está última, por su rusticidad, presenta una mayor resistencia a suelos más complicados, aunque el encharcamiento afecta a ambos cultivos.
