«Nos están quitando el techo del edificio de la discapacidad»
Mónica Moreno, mamá residente de Chivilcoy y referente en temas de discapacidad, expresó su angustia ante el veto presidencial y describió el impacto devastador en la vida de las personas con discapacidad y sus familias.

«Es lamentable en todo sentido», así resumió Mónica Moreno su sentir ante el veto presidencial a la Ley de Emergencia en Discapacidad. Su voz expresó cómo esta decisión profundizó la crisis que atraviesan las personas con discapacidad y sus familias en todo el país.
Mónica explicó que la ley vetada no buscaba generar nuevos gastos, sino proteger los derechos ya existentes en áreas clave como salud, educación, trabajo y protección social. «Es como una casa que se viene abajo si no se le hace mantenimiento», grafico, refiriéndose al deterioro constante de los servicios y prestaciones.
La ley buscaba proteger los talleres protegidos, donde operarios con discapacidad perciben salarios mínimos que apenas alcanzan para cubrir sus necesidades básicas. También pretendía regularizar los planes y programas sociales, evitando superposiciones y garantizando que la Andis (Agencia Nacional de Discapacidad) defina los requisitos para acceder a una pensión por incapacidad laboral.
Acceso a los servicios en peligro
Mónica denunció que los montos de las prestaciones por discapacidad no se actualizan desde antes de la devaluación de 2023, lo que dificulta el acceso a terapias y servicios esenciales. «Los profesionales no están yendo a trabajar porque no les alcanza», lamenta, mencionando el aumento del combustible y los insumos como factores que complican aún más la situación.
Un veto que pone en riesgo vidas
Para Mónica, el veto es una «crueldad terrible» que pone en riesgo la vida de muchas personas. «Hay personas que no tienen la medicación que necesitan para seguir viviendo, que necesitan cirugías o prestaciones de vida o muerte», denuncia, advirtiendo sobre el deterioro físico y mental que produce la interrupción de terapias y tratamientos.
Un guturo incierto
Mónica explicó que, para que el veto caiga, ambas cámaras del Congreso deben votar nuevamente la ley con dos tercios de los votos. Confía en que la presión social y las movilizaciones puedan revertir la situación, pero se muestra preocupada por la falta de compromiso de los partidos políticos con la temática de la discapacidad.
Educación inclusiva
Mónica criticó la falta de formación de los docentes en materia de educación inclusiva, a pesar de ser obligatoria desde hace años. «Si van 1.800 personas a una capacitación después de 12 años, es un fracaso, porque significa que estuvieron trabajando sin saber», sentenció.
Mónica concluyó con un llamado a la reflexión y a la acción. «Fuimos muy tolerantes, muy pasivos, esperamos demasiado», reconoció, advirtiendo que ya no se puede seguir permitiendo que se quiten derechos y se ponga en riesgo la vida de las personas con discapacidad. «Nos están quitando el techo del edificio de la discapacidad», finalizó con dolor.
