«No hay un solo campo, son realidades muy disímiles»
Así lo afirmó el ex presidente de Aapresid Alejandro Petek.

El especialista analizó la complejidad del escenario postpandemia y postsequía, los desafíos de precios y alquileres, y la vigencia del modelo de siembra directa.
El ex presidente de Aapresid, Alejandro Petek, destacó que el sector agropecuario argentino enfrenta un panorama heterogéneo, con realidades que van desde empresas con ventajas competitivas hasta aquellas en situaciones complicadas, luego de arrastrar los efectos de una sequía prolongada y enfrentar desafíos en materia de precios y rentabilidad para 2026.
En una entrevista, Petek señaló que «venimos de tres o cuatro años de sequía que realmente afectó al sector», aunque la campaña en curso ha mejorado la situación y «se está retomando un poco el camino del andar más positivo» en términos de resultados físicos. Sin embargo, alertó sobre los impactos en la rentabilidad: «Los precios están afectados por las retenciones y por momentos de baja; encima, la caída del dólar hace que la conversión quede menos competitiva para los productores».
El especialista también hizo foco en la situación climática actual, con una sequía incipiente que preocupa luego de un período con exceso de agua en algunas zonas. «Los bajos desaparecieron y ahora necesitamos lluvia», dijo, y añadió que el pronóstico extendido hasta el 31 de enero no contempla precipitaciones en la provincia.
«El desarrollo de los cultivos es muy bueno, por lo que la demanda hídrica es importante: la soja de primera, el maíz y el girasol tienen requerimientos fuertes, y el calor aumenta esa necesidad», explicó Petek, destacando que el escenario se complica por dos factores más: la falta de lluvias pronosticada y el avance de los cultivos.
Respecto al alto costo de los alquileres de tierras, el ex presidente de Aapresid recordó que el sector no es homogéneo: «Está el que tiene tierra propia en escalas grandes o chicas, el que alquila y el que es rentista, con puntos de vista diferentes». Sin embargo, destacó que «el factor común es que la renta de la inversión no es muy alta; si la miramos dolarizada, la renta del sector en conjunto es pequeña y requiere mucho trabajo para progresar».
En cuanto al modelo de siembra directa, Petek aseguró que la salida temporal de algunos productores ha generado una enseñanza: «Están volviendo al sistema, porque han comprobado que no es ventajoso abandonarlo». Explicó que algunos desvíos se debieron a situaciones puntuales, como la siembra en bajos durante la sequía que luego requirió ajustes en la tierra, o al desmanejo de malezas por falta de rotación de principios activos y cultivos.
«La labranza puede ofrecer fertilidad instantánea, pero a largo plazo disminuye la materia orgánica y expone los suelos a la erosión», sostuvo Petek. «Argentina es el mayor adoptante de siembra directa del mundo y esa herramienta fue clave para cuidar los suelos; los desafíos son de manejo —como malezas o compactación—, pero la solución pasa por la intensificación de los sistemas, no por la labranza», concluyó.
Al cerrar, el profesional expresó su esperanza de que el año 2026 sea positivo para todo el sector.
