«Chicharrita» afecta maíz en sudoeste chaqueño y Santiago del Estero
La Ing. Agr. Macarena Casuso, de INTA Las Breñas dialogó sobre la situación de la «chicharrita» (vector del género Dálbulus), plaga que afecta al maíz en el sudoeste de Chaco y parte de Santiago del Estero.

Según explicó Casuso, en las siembras de primavera que están llegando a su fin, las poblaciones de la plaga son muy bajas o prácticamente inexistentes, en comparación con etapas anteriores del cultivo. Sin embargo, en las siembras de diciembre –segunda fecha para la zona– se observan poblaciones más abundantes, dependiendo del lote y su cercanía a cultivos de maíz de primera fecha. En general, las poblaciones iniciales de esta campaña son más altas que la pasada.
Respecto a los controles, la ingeniera destacó que el monitoreo es la base: se recomienda el uso de trampas cromáticas amarillas y la observación directa de los cogollos de las plantas. Además, es fundamental elegir híbridos tolerantes validados para la zona y planificar aplicaciones de insecticidas con frecuencia, especialmente en la etapa de mayor susceptibilidad del cultivo –desde la emergencia hasta la etapa v8–.
«Hay insecticidas que controlan la plaga, aunque su eficacia varía. Lo complejo es que no se observa la mortandad de las chicharritas como con otras plagas, lo que puede dar la sensación de que los productos no funcionan, pero nuestros ensayos confirman que sí lo hacen», señaló Casuso.
Y agregó que las condiciones ambientales influyen directamente en la dinámica del vector y en la expresión de enfermedades como el achaparraniento del maíz, por lo que el manejo debe adaptarse a cada zona. En el norte, las temperaturas más altas favorecen la reproducción de Dálbulus, a diferencia de otras regiones como la provincia de Buenos Aires.
Sobre las siembras de diciembre, mencionó que algunas fueron postergadas por lluvias, por lo que actualmente hay maíces en etapas v2 y v3, mientras que en otros lugares aún se finaliza la siembra.
La estrategia clave, según Casuso, es mantener bajas las poblaciones de la plaga durante el periodo de susceptibilidad, que parte de las chicharritas en la zona son portadoras de espiroplasma y fitoplasma, que generan síntomas de achaparramiento del maíz hacia la etapa reproductiva.
