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29 marzo, 2026

Huergo Cereales: Crisis de confianza y económica sigue sacudiendo al sector productivo bonaerense

Un video que circuló viralmente en las últimas horas puso en plena evidencia la tensión acumulada alrededor de Huergo Cereales S.R.L., empresa con más de cinco décadas de trayectoria consolidada en el mercado de acopio de granos de la provincia de Buenos Aires, cuya delicada situación financiera ha generado profunda preocupación en una extensa zona productiva del oeste bonaerense, donde se erigió como uno de los actores clave del sector.

Walter Garayalde, camionero nacido y radicado en Coronel Mom, encarnó la frustración de muchos de acreedores al increpar públicamente a Gustavo Giambroni, gerente de la firma y accionista minoritario, quien ha sido la cara visible de la empresa ante productores, transportistas y toda la comunidad vinculada a sus operaciones. La imagen de la confrontación se ha convertido en un símbolo de los desajustes que azotan a partes del sistema de acopio en la región, donde la confianza entre actores es el pilar fundamental del comercio de granos.

Si bien, Jorge Romero, concentra alrededor del 95% de las acciones de Huergo Cereales, mientras que Giambroni detenta la participación restante del 5%, la gestión operativa diaria y la relación directa con el tejido productivo rural siempre recayeron en este último. Esta dinámica explica por qué los damnificados canalizan su enojo y demanda de respuestas hacia el gerente: «Nosotros negociábamos directamente con Gustavo, él era quien nos daba las garantias, y ahora no busca dar explicaciones claras sobre cuándo podremos cobrar lo que nos corresponde», expresaron en declaraciones a este medios. El círculo de personas y empresas impactadas abarca desde Coronel Mom y Palemon Huergo –localidades que le dan nombre a la firma– hasta Chivilcoy, y otras regiones del corazón del cinturón cerealero bonaerense, afectando tanto a pequeños productores familiares como a empresas de transporte y almacenamiento de gran envergadura.

El negocio del acopio de granos, por su misma naturaleza, depende de una fluidez impecable entre la recepción de mercaderías desde los campos, su comercialización en mercados nacionales o internacionales y los pagos a los productores, que suelen sujetarse a plazos pactados previamente y a las condiciones variables del mercado global. Cuando estos flujos se descalzan en forma abrupta, como parece haber ocurrido en este caso, se generan escenarios de alta tensión que afectan no solo a los proveedores directos –los agricultores que entregan sus cosechas–, sino también a toda la cadena de servicios vinculada: transportistas que movilizan los granos, almacenistas que los custodian, empresas de logística y hasta proveedores de insumos que trabajaban con la firma.

Ante la creciente presión de los acreedores, que han comenzado a tomar medidas legales para asegurar sus cobros, la empresa ha iniciado de manera acelerada la venta de activos tangibles. Entre los puestos en el mercado se cuentan camiones, y otros bienes con el objetivo de hacer frente a parte de la deuda acumulada. Sin embargo, según cálculos aún queda un camino largo por recorrer para que todos los afectados reciban el pago completo correspondiente a sus operaciones, y se estima que el proceso podría extenderse.

Asimismo, rl doctor Banchero, abogado representante legal de la firma, se ha comprometido a buscar una solución ordenada a la crisis que permita resguardar los intereses de todos los involucrados. En tanto, a través de una breve comunicación, con el vocero de la compañía, dr. Marcos Bongianino, aseguró que «estamos trabajando en la estructuración de un plan de pagos escalonado y en la búsqueda de alianzas estratégicas que permitan restablecer la viabilidad de la empresa». No obstante, el hermetismo que ha caracterizado la comunicación de Huergo Cereales desde el inicio de la crisis ha generado gran alarma entre los acreedores: la empresa no ha atendido consultas de medios, no ha emitido boletines informativos sobre su situación y no emitido un comunicado oficial, lo que ha alimentado la incertidumbre y ha generado rumores que amplían aún más la tensión en el sector.

Para muchos conocidos y amigos de larga data de Giambroni, la situación podría haber sido evitada o mitigada con una gestión más proactiva de los riesgos inherentes al negocio del acopio y una política de comunicación más transparente y temprana. El caso de Huergo Cereales se suma a otros ejemplos recientes en la región que ponen de manifiesto los desafíos que enfrentan las empresas de acopio en un contexto de alta volatilidad económica y comercial, donde la solidez financiera y la transparencia son elementos indispensables para mantener la estabilidad del sistema productivo.

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