Crisis financiera y caída de ventas: el camino que llevó a Surcos al concurso de acreedores
Un informe oficial detalla que la empresa agropecuaria acumula pasivos por más de u$s51 millones y una deuda masiva en pesos, producto de la sequía, el encarecimiento financiero y la falta de liquidez.

Actualmente, la firma continúa operando mientras negocia con sus acreedores.
El informe general elaborado por la Sindicatura en el proceso de concurso de acreedores de la firma Surcos reconstruyó las causas que derivaron en la cesación de pagos y expuso la magnitud de su situación financiera. Según el documento, la deuda verificada asciende a u$s 51,4 millones, más de $27.971 millones y 5.303 euros.
El análisis establece que la insolvencia no obedeció a un único factor, sino a una combinación de problemas estructurales y coyunturales que terminaron por desequilibrar las cuentas de la compañía.
El impacto del contexto agropecuario
El primer detonante fue la caída del 24% en las ventas durante el último ejercicio, que pasaron de $151.391 millones en 2023 a $114.741 millones en 2024. El informe atribuye este retroceso a la «caída de la demanda de insumos en un contexto de sequía severa, crisis del sector y cambios en la conducta de compra de los productores».
La menor actividad impactó directamente en los márgenes: la ganancia bruta bajó a $41.214 millones y el resultado operativo se contrajo un 36%, quedando en $16.643 millones. A esto se sumó la baja de precios internacionales y un cambio en la dinámica comercial, con clientes que optan por compras más puntuales y menos anticipadas, reduciendo la previsibilidad de ingresos.
Endeudamiento y presión financiera
Más allá de la actividad comercial, el informe señala que la empresa sostenía una estructura financiera «exigente». Los pasivos equivalían a 3,6 veces el patrimonio, con más del 75% concentrado en deuda de corto plazo y más de la mitad nominada en moneda extranjera.
La combinación de devaluación, altas tasas de interés (cercanas al 97% anual) y la necesidad constante de refinanciar compromisos terminó por erosionar los resultados. Solo en gastos financieros la firma erogó $25.237 millones en 2024, absorbiendo casi la totalidad del resultado operativo y generando pérdidas cercanas a los $33.000 millones.
La situación de caja se tornó crítica: el efectivo disponible cayó de $10.236 millones a apenas $958 millones en un año, dejando a la empresa sin margen para afrontar pagos inmediatos.
El punto de quiebre y la situación actual
El desencadenante formal del default se produjo a fines de noviembre de 2024, con el incumplimiento de un pagaré bursátil por u$s 500.000, hecho que cerró las puertas al financiamiento externo y derivó en la presentación concursal.
Sin embargo, fuentes de la compañía confirmaron que la actividad continúa normalmente. Actualmente, la firma produce y vende cumpliendo con sus obligaciones comerciales habituales, mientras negocia un acuerdo con los acreedores. El régimen de concurso permite suspender el pago de la deuda histórica hasta definir un plan de pagos, que se espera presentar hacia finales de año.
Por otra parte, la empresa informó que el frente judicial penal quedó definitivamente cerrado tras un sobreseimiento dictado el pasado febrero.
