Baja de retenciones: una medida positiva que da señales de cambio para el campo
«El anuncio del gobierno nacional de reducir las retenciones, inicialmente para trigo y cebada, y también de manera gradual para los granos, con una baja aproximada del 2% mensual a partir de enero de 2027, fue recibido de forma favorable por el sector agropecuario». Así lo expresó Carlos Castañani, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, en diálogo con Sector Vivo, al analizar el alcance y el significado de la iniciativa.

“Realmente fue una sorpresa esperada. Estuvimos en el recinto de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y lo tomamos de forma muy positiva. Toda baja de impuestos es bienvenida, más aún en un contexto donde la rentabilidad es difícil, tanto para el campo como para toda la economía. Devolver parte de esa rentabilidad a los productores es algo que indudablemente valoramos”, señaló el dirigente.
Castañani destacó que más allá del porcentaje de la reducción —que asciende a dos puntos porcentuales en el caso de trigo y cebada—, lo que resulta más importante es el mensaje que implica la medida. “Yo lo que más valoro es la señal política. Empezar a cumplir las promesas de bajar las retenciones es fundamental. Argentina es uno de los pocos países del mundo que cuenta con un impuesto tan distorsivo y tan injusto, como lo ha dicho el propio presidente. Avanzar en su eliminación nos da esperanzas para ser más competitivos a nivel internacional y poder desarrollar la actividad con condiciones más equitativas”, explicó.
Sobre el impacto concreto de esta reducción, el dirigente precisó que significa disminuir los costos de producción, un factor clave en un escenario donde los insumos se han vuelto muy caros. “El trigo es un cultivo costoso de sembrar, y además hay otros rubros que también requieren grandes inversiones, tanto en la etapa de siembra como en el mantenimiento, seguros y cuidados. La actividad agropecuaria es de alto riesgo, por lo que necesitamos que exista rentabilidad para poder seguir produciendo”, afirmó.
En relación a la aplicación gradual de la medida, que se extenderá a la soja y sus derivados desde enero de 2027, Castañani detalló que el porcentaje de baja mensual rondará entre el 0,25% y el 0,50%, condicionado a la evolución del superávit fiscal. “Es un camino que venimos reclamando desde hace tiempo; la semana pasada, en nuestra jornada anual con Agro, planteamos exactamente este objetivo. Claro que esperamos que el superávit sea mayor para que la reducción pueda ser de hasta el 1% mensual, pero es un comienzo y es una dirección que nos parece muy positiva”, expresó.
Otro de los temas que abordó el presidente de CRA fue el de los insumos productivos, en especial el precio de los fertilizantes. “Es un costo muy importante para los productores, y lamentablemente estamos atados a lo que sucede a nivel mundial por conflictos y guerras que, aunque parezcan lejanos, afectan a todo el sistema económico. Es un desafío que tenemos que seguir trabajando para poder ir mejorando”, indicó.
En cuanto a las oportunidades que se abren con esta medida, Castañani señaló que no se trata solo de beneficios internos, sino que también favorece la inserción comercial del país en el exterior. “Sin duda, esta reducción ayuda a abrir nuevos mercados. Además, hoy se están concretando acuerdos muy importantes, como el que firmamos con Estados Unidos, y también contamos con el acuerdo Mercosur-Unión Europea, además de vínculos que se fortalecen con países vecinos como Chile. Todo esto es bueno, no solo para la producción tradicional, sino también para las economías regionales: el vino mendocino, la manzana del sur, por nombrar solo algunos ejemplos”, aseguró.
Asimismo, destacó que la iniciativa también incluye beneficios para la agroindustria. “Cuando el ministro dijo que vendrán reducciones también para la industria, es una buena noticia. Más dinamismo en la economía significa que la recuperación llegará más rápido a todo el país”, afirmó.
Sobre la relación entre el sector agropecuario y el gobierno nacional, Castañani resaltó que existe un diálogo permanente y fluido, basado en el acuerdo y el consenso. “Nuestra postura siempre es apostar al debate constructivo, no hay otro camino. Cada uno defiende sus posiciones, pero el objetivo común es el desarrollo del país. Además, mantenemos muy buenos vínculos con casi todos los gobiernos provinciales, porque recorremos todo el territorio escuchando a los productores y trabajando en conjunto”, señaló.
Finalmente, el dirigente repasó los principales desafíos que tiene el sector para lo que queda de año y en los próximos períodos. “Por un lado, tenemos el desafío productivo: los productores siempre buscamos superar los rindes, esa es nuestra esencia. Pero también hay cuestiones estructurales que resolver, como la infraestructura. Hoy tenemos un sistema ferroviario muy deteriorado, y más del 90% de las mercaderías se transportan por ruta, lo cual es muy costoso y genera riesgos. Sabemos que el ferrocarril abarata mucho los costos y mejora la competitividad, y por eso venimos reclamando desde hace tiempo su recuperación. Nos reunimos con Vialidad Nacional y nos presentaron un plan de obras, pero falta mucho por hacer. Si logramos avanzar en esto, Argentina volverá a ser el país productivo que fue”, concluyó.
