Sequía impacta duramente en maíz y soja
La principal región agrícola de Argentina, la zona núcleo, enfrenta una grave crisis debido a la persistente falta de lluvias. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) emitió una alerta sobre el crítico estado de los cultivos de maíz y soja, revelando un panorama preocupante para la cosecha.

El maíz temprano, que hace un mes presentaba un 85% de sus cultivos en excelente o muy buen estado, ahora muestra un panorama drásticamente diferente. El 45% de los lotes se encuentran en condiciones regulares o malas, con el sur de la región núcleo como la zona más afectada, donde la totalidad de los cultivos presentan estas condiciones. En el norte de Buenos Aires, principal zona de siembra de maíz, la situación es calificada como irreversible en muchos casos. Los rendimientos proyectados han caído significativamente, con pérdidas estimadas entre 30% y 70% en el noreste, donde los agrónomos reportan plantas secándose y un rendimiento estimado de apenas 50 quintales por hectárea. Incluso en zonas inicialmente prometedoras, como General Pinto y Junín, la sequía ha reducido el potencial de rendimiento de 120 a 80-90 quintales por hectárea. Los cultivos de maíz tardío, en plena etapa crítica de floración, enfrentan un fuerte estrés hídrico, con riesgo de pérdidas significativas si no se registran precipitaciones en los próximos días.
La soja de primera también muestra un deterioro significativo, con un 19% de los lotes en condiciones regulares o malas. El crecimiento del cultivo se encuentra detenido en zonas como Pergamino, con problemas de siembra y nacimientos deficientes. Si bien en otras áreas, como el centro-sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba, la situación es menos crítica, la falta de lluvias amenaza con reducir el potencial de rendimiento a partir de mediados de enero.
El panorama meteorológico no ofrece esperanzas a corto plazo. Se descarta la llegada de lluvias significativas hasta el 20 de enero, y se pronostica una ola de calor para la segunda semana de enero, con temperaturas máximas que podrían superar los 38°C. Las reservas de agua en el suelo son extremadamente bajas, especialmente en el norte de Buenos Aires, donde se requieren entre 100 y 120 mm de lluvia para mitigar la sequía. El continuo consumo de agua por los cultivos, sumado a las altas temperaturas, agrava la situación, con pérdidas diarias de agua que podrían alcanzar los 8-9 mm en caso de ola de calor.
El fenómeno climático La Niña, con un enfriamiento cercano a -1°C, se mantiene hasta por lo menos finales de febrero, según los modelos climáticos. Además, la anomalía positiva del Atlántico se ha debilitado, reduciendo el flujo de aire cálido y húmedo hacia la región. Una zona de alta presión sobre el centro-este de la región pampeana también dificulta el ingreso de humedad. En resumen, las condiciones climáticas globales son desfavorables, y la posibilidad de un alivio dependerá de eventos climáticos regionales que puedan aportar humedad a las zonas más afectadas.
La situación es crítica y requiere una respuesta urgente para mitigar los impactos en la producción agrícola y la economía del país. La falta de lluvias, combinada con las condiciones climáticas globales adversas, plantea un escenario de alta incertidumbre para la cosecha de maíz y soja en Argentina.
